¡ No tengo miedo de morir !

Hola amigo,

esta será la frase que podrás decir al terminar el curso.

Miles de personas mueren cada día en todas partes del mundo, a cualquier edad, y de miles de formas diferentes. Una inmensa mayoría de ellas pensaba que iban a vivir algunos años más, y no se prepararon, nunca lo tomaron en serio.

La verdad es que nos espanta solo pensar este tema. Y qué decir de conversarlo con los familiares, o más aún, de hacer un testamento y dejar todo arreglado.

Pero también hay miles de personas que sí se están preparando, y que mueren felices, tranquilos, después de hacer el curso que hoy está en tus manos.

 

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Preparación Para La Muerte

preparacion para la muerte

En los Campos de Concentración durante la Segunda Guerra Mundial se cuenta que los judíos dibujaron en las paredes muchas mariposas. Conociendo que la muerte estaba próxima, dibujaban mariposas para recordarse y enseñar a otros que la muerte es un paso a otra realidad mejor.

preparacion para la muerte

Se hace necesario que renunciemos a este cuerpo mortal, para recibir un cuerpo nuevo, maravilloso, inmortal.

 

La muerte es un viaje, más aún, un viaje sin regreso. Como todo viaje, necesita preparación. ¿Qué pasaría si un día decides viajar a otro país dejándolo todo? Esto le ocurrió a gente que debió emigrar de sus países luego de que vinieron Dictaduras al poder, también en países donde hubo crisis económicas. La muerte tiene cierta similitud, es un viaje sin equipaje.

Si vas a una estación de trenes, puedes elegir a qué tren subirte y así determinar a qué destino llegar. Pero una vez que te subes al tren, ya no hay forma de controlar el viaje. La muerte es similar, una vez iniciado este viaje no tenemos control sobre ningún aspecto del viaje. Simplemente entregamos nuestra alma a nuestro Padre Dios, para que El decida adonde llevarnos.

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Al terminar este curso serás capaz de

 

Realiza este Curso de Preparación en forma seria y responsable. El curso está dividido en 6 Módulos y cada Módulo en 6 Capítulos. De manera que puedes hacer el curso en 6 Días Diferentes o en 36 Días Diferentes.

Anota de inmediato en tu Agenda los Días que destinarás a realizar el Curso de Preparación para La Muerte.

La gran ventaja de Internet es que puedes hacer el curso a la velocidad que desees, ya sea 36 días seguidos, o un día por semana, lo importante será tu compromiso personal en avanzar.

 

Este website es de naturaleza religiosa.

Tener fé significa creer...
Creen en Dios y en su único hijo
significa creer en la Resurrección.

Al acercarte a estas nuevas verdades surgirán dudas y hasta rechazo. Dirás que Dios no puede condenar a las personas, porque es Amor y Misericordia. Al principio te sugiero aceptarlo sin pensar mucho, solo al avanzar en el curso irás entendiendo y aceptando las verdades que al principio tuviste que aceptar
por fé y sin razones.

La fé es un Regalo de Dios para quienes se la piden en oración,
reza desde hoy pidiéndole fé a tu Padre Dios.

"La fé no se discute; o uno acepta a ojos cerrados, reconociendo su incapacidad de comprender sus misterios, o uno lo rechaza. No hay término medio. Elija usted"
Padre Pío de Pietrelcina

"Desde ese día hice mi elección. Debo al Padre Pío haber vuelto a la fé de mis padres, el haber comprendido el esplendor de la claridad cristiana; y también el egoísmo, la indiferencia ante el sufrimiento de los hombres, de que están impregnadas las religiones asiáticas, fundadas en el fatalismo y en la creencia en la reencarnación"
Alberto Del Fante en su libro
"De la duda a la Fé"

 

ORACIÓN

¡ Oh Dios mío, que condenándonos a la muerte nos ocultas el momento y la hora de ella: haz que, viviendo santamente todos los días de nuestra vida, merezcamos una muerte dichosa, abrazados en tu divino amor!

Por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor,
que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo,
por todos los siglos de los siglos.

Amén.

A JESÚS CRUCIFICADO PARA ALCANZAR LA GRACIA DE UNA BUENA MUERTE

Jesús, Señor,
Dios de bondad,
Padre de misericordia,
me presento delante de Tí con el corazón
arrepentido, humillado y confuso,
encomendándote mi última hora
y la suerte que después de ella me espera.

Cuando mis pies, perdiendo el movimiento,
me adviertan que mi pasar en este mundo
está pronto a acabarse,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando mis manos, temblorosas y torpes,
no puedan ya estrechar el crucifijo,
y a pesar mío le dejen caer en el lecho de mi dolor,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando mis ojos, apagados y secos
por el dolor de la muerte cercana,
fijen en Tí miradas lánguidas y moribundas,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando mis labios, fríos e incontrolables,
pronuncien por última vez tu santísimo Nombre,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando mi cara, pálida y amoratada,
cause ya lástima y terror a los presentes,
y los cabellos de mi cabeza,
bañados del sudor de la muerte,
anuncien que está próximo mi fin,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando mis oídos, próximos a cerrarse para
siempre a las conversaciones de los hombres,
se abran para oír de Tí la irrevocable sentencia
que determine mi suerte por toda la eternidad,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando mi imaginación, agitada de espantosos
fantasmas, se vea sumergida en mortales quejidos,
y mi espíritu perturbado del temor de tu justicia,
a la vista de mis faltas,
luche contra el enemigo infernal, que quisiera
quitarme la esperanza en vuestra misericordia
y precipitarme en el abismo de la desesperación,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando mi corazón, débil,
oprimido por el dolor de la enfermedad,
esté sobrecogido del dolor de la muerte,
fatigado y rendido por los esfuerzos que haya
hecho contra los enemigos de mi salvación,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando derrame las últimas lágrimas,
síntomas de mi destrucción, recíbelas, Señor,
como sacrificio expiatorio para que muera
víctima de penitencia, y en aquel momento terrible,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando mis parientes y amigos,
juntos alrededor de mí,
lloren al verme en el último trance
y te rueguen por mi alma,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando, perdido el uso de los sentidos,
desaparezca de mí toda impresión del mundo,
y gima entre las postreras agonías y congojas
de la muerte,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando mis últimos suspiros muevan a mi alma
a salir del cuerpo, recibidlos como señales de mis
santos deseos de llegar a Tí, y en aquel instante,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

Cuando mi alma se aparte para siempre de
este mundo y salga de mi cuerpo,
dejándole pálido, frío y sin vida,
aceptad la destrucción de él como un tributo
que desde ahora ofrezco a vuestra divina Majestad,
y en aquella hora,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mi.

En fin, cuando mi alma comparezca ante Tí
y vea por primera vez el esplendor inmortal
de tu soberana Majestad,
no la arrojes de tu presencia,
sino dígnate recibirla en el seno amoroso
de tu misericordia,
a fin de que cante eternamente tus alabanzas,
Jesús misericordioso, pido tengas compasión de mí.

Compuso esta oración una joven protestante que se convirtió a la Religión católica a los quince años de edad, y murió a los dieciocho en olor de santidad.